Tratamiento para la depresión: ¿Cuáles son las opciones?

Siempre hay momentos en la vida en los que las personas sufren de un estado de ánimo deprimido, de frecuentes cavilaciones o de una disminución del impulso. Suele desencadenarse a raíz de situaciones psicológicamente estresantes. Sin embargo, un estado de ánimo depresivo no es lo mismo que una depresión severa. Por ello, el siguiente artículo pretende explicar el cuadro clínico, cómo se puede tratar la depresión y si el cannabidiol (CBD) puede ser un apoyo. 


Depresión: Causas y quejas típicas
Depresión: tratamiento y terapia
Farmacoterapia para la depresión
Tratamiento de la depresión sin medicación: consejos de autoayuda
Tratar la depresión con hierbas: ¿es posible?
CBD contra la depresión

La tristeza, la apatía y el desánimo aparecen de vez en cuando en el transcurso de la vida. La depresión, en cambio, es una enfermedad mental grave que no desaparece por sí sola al cabo de un tiempo ni mejora con estímulos o distracciones. En los casos graves, existe incluso riesgo de suicidio. Por ello, la depresión debe tratarse de forma profesional.

Depresión: Causas y síntomas típicos

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 350 millones de personas padecen síntomas depresivos, entre niños, adolescentes y adultos. Por lo general, la depresión está causada por varios factores:

  • Predisposición genética: Según los conocimientos científicos actuales, el riesgo de desarrollar una depresión es de aproximadamente el 15 por ciento si uno de los padres padece la enfermedad. Además, los factores genéticos pueden aumentar la sensibilidad al estrés psicológico.
  • Disfunciones cerebrales: En muchas personas que sufren depresión se ha encontrado un desequilibrio entre las sustancias mensajeras serotonina, noradrenalina, dopamina, ácido gamma-aminobutírico y acetilcolina, así como en el sistema límbico del cerebro. Este sistema de regulación del estrés está implicado en la sensación y el procesamiento de las emociones.
  • Factores psicosociales: Diversos factores psicosociales, como un estilo de crianza ansioso y cuidadoso, con la consiguiente "indefensión aprendida", o la pérdida temprana de uno de los padres, pueden estar implicados en el desarrollo de la enfermedad. Otros desencadenantes pueden ser los traumas, las situaciones de crisis, los acontecimientos vitales estresantes, el estrés prolongado, pero también las enfermedades como el dolor crónico.

Puede encontrar información más detallada sobre las causas y el tratamiento aquí.

¿Estoy deprimido/a?

Los siguientes tres síntomas son típicos de las enfermedades mentales:

  • Abandono: Las personas afectadas están deprimidas de forma casi continua, que dura más de dos semanas en el caso de la depresión.
  • Pérdida de interés: Los síntomas característicos son la falta de alegría, la sensación de vacío interior y la pérdida de interés por el trabajo, las aficiones y los contactos sociales. Ni los acontecimientos positivos ni los intentos de aliento por parte de otros seres humanos mejoran el estado de ánimo.
  • Falta de empuje Las personas afectadas no pueden hacer frente a la vida cotidiana en absoluto o sólo con dificultad, porque se sienten física y mentalmente agotadas. Incluso el mero hecho de levantarse por la mañana es extremadamente difícil para las personas deprimidas. Algunas personas ni siquiera pueden levantarse de la cama por el cansancio extremo.

Además de estos síntomas, también pueden aparecer los siguientes síntomas secundarios:

  • grave inquietud interior

  • agitación y tensión interior

  • Dificultad para concentrarse y prestar atención

  • fuertes dudas, sentimientos de culpa y/o autorreproches

  • Pérdida de la libido

Además, también pueden aparecer molestias físicas, como:

  • dolores de cabeza y/o de espalda

  • Trastornos del sueño

  • Problemas cardiovasculares

  • Pérdida de apetito

  • Problemas gastrointestinales

Depresión: Clasificación en grados de severidad

Un episodio depresivo puede ser leve, moderado o grave, según el número de síntomas que presente y el grado de limitación de la vida cotidiana del paciente. En la forma leve, hay cierta angustia, pero las personas pueden seguir realizando sus tareas privadas y profesionales en gran medida.

En el caso de una depresión moderada, la capacidad de hacer frente a la vida cotidiana está claramente limitada y los afectados se retraen cada vez más. Si la depresión es grave, los pacientes ya no son capaces de cuidar de sí mismos, por lo que en la mayoría de los casos es necesario un tratamiento hospitalario en un pabellón psiquiátrico.

Independientemente de si es leve, moderada o grave, en todas las formas, los pensamientos negativos pueden llegar a ser tan fuertes que surgen pensamientos suicidas. Por lo tanto:

Si estás pensando en el suicidio o sospechas de pensamientos suicidas en un familiar, no lo dudes y busca ayuda. Las personas afectadas de Suiza, Alemania, Austria, España y otros países pueden encontrar aquí ayuda y apoyo para los pensamientos suicidas.

Depresión: tratamiento y terapia

La calidad de vida de los afectados por una enfermedad depresiva se ve gravemente afectada. El nivel de sufrimiento también es extremadamente alto. Por ello, es especialmente importante acudir a la terapia lo antes posible para que la enfermedad no se cronifique.

Existen los siguientes métodos de tratamiento:

Psicoterapias: La psicoterapia basada en la psicología profunda se basa, entre otras cosas, en el hecho de que los acontecimientos vitales estresantes no se han procesado adecuadamente. Estas cuestiones se trabajan en conversaciones con un psicoterapeuta. Esta psicoterapia puede durar meses y requiere compromiso y paciencia por parte de la persona afectada.

Terapia conductual: La terapia cognitivo-conductual se utiliza para trabajar con un terapeuta para encontrar formas de salir de la depresión. Por ejemplo, las conversaciones pueden consistir en descubrir patrones de pensamiento negativos y sustituirlos por nuevos patrones de pensamiento positivos.

El tratamiento de la depresión puede requerir una estancia en una clínica, dependiendo de su gravedad. Esta hospitalización es una opción que las personas pueden discutir con su médico o neurólogo y decidir juntos.

Además de estas terapias, existen otras opciones de tratamiento que, en la mayoría de los casos, no están cubiertas por el seguro médico. Entre ellas se encuentra, por ejemplo, la terapia interpersonal (TIP), destinada específicamente al tratamiento de los trastornos depresivos. Se trata de una combinación de terapia psicodinámica y terapia conductual. Los objetivos de la terapia son, entre otros, aprender habilidades y estrategias para afrontar mejor la enfermedad.

Farmacoterapia para la depresión

Por regla general, los fármacos como los antidepresivos sólo se recetan para los episodios depresivos graves. No pueden curar la enfermedad, sino sólo aliviar los síntomas. Otro problema es que los antidepresivos a menudo sólo hacen efecto después de dos o tres semanas, si es que tienen algún efecto. Esto se debe a que cada persona reacciona de forma diferente a estos medicamentos y no se puede garantizar que tengan el efecto deseado.

Además, los medicamentos pueden tener efectos secundarios desagradables. Si se interrumpen durante las fases de tratamiento terapéutico o fuera de ellas, existe el riesgo de recaída.

Resumen de los medicamentos con receta

Antidepresivos

Efecto

(posibles) Efectos secundarios

Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS)

Se supone que los ISRS aumentan los niveles de serotonina en el cerebro y tienen un efecto que levanta el ánimo.

Sequedad de boca, náuseas, diarrea, mareos, dolor de cabeza, fatiga, insomnio, temblores, disfunción sexual.

Antidepresivos tricíclicos

En principio, las sustancias activas inhiben la recaptación de serotonina y noradrenalina. Por regla general, estos fármacos sólo se recetan cuando los ISRS no funcionan.

Boca seca, estreñimiento, fatiga, temblor, arritmia cardíaca

Tratamiento de la depresión sin medicación: consejos de autoayuda

En cuanto al tema de la medicación, siempre hay que hablarlo con el médico. La psicoterapia es el primer paso y el más importante, porque tratar la depresión sin un médico no suele ser posible.

Hay muchas cosas que la gente puede hacer para ayudarse a sí misma, además de la psicoterapia. Entre ellas se encuentran, por ejemplo:

  • Una rutina diaria regular y los contactos sociales pueden ser una parte importante de la autoayuda.
  • El ejercicio y el deporte pueden ayudar a que los síntomas disminuyan.
  • Las técnicas de relajación, como el yoga, el tai chi o el entrenamiento de la atención plena, pueden tener un efecto positivo en la salud mental.
  • Hablar con otros enfermos en un grupo de autoayuda puede servir de apoyo.
  • El uso de la autoayuda en línea también puede ser útil. En la actualidad hay muchos programas en línea.

Tratar la depresión a base de hierbas, ¿es posible?


Cualquiera que busque información sobre el tema de "tratar la depresión de forma natural" suele encontrarse con el cannabis y el cannabidiol (CBD). Llegados a este punto, hay que subrayar una vez más que la psicoterapia es el componente más importante del tratamiento. Ni los medicamentos ni las hierbas medicinales pueden sustituirla.

El cannabis como medicamento se ha utilizado durante siglos para tratar los trastornos depresivos. Diversos estudios sugieren que los cannabinoides contenidos en el cannabis, como el tetrahidrocannabinol (THC) y el cannabidiol (CBD), así como los diversos terpenos (sustancias aromáticas) pueden influir en el estado de ánimo. Especialmente el cannabidiol (CBD), que no es tóxico, tiene propiedades antidepresivas.
CBD contra l
a depresión
La investigación sobre el CBD está todavía en sus inicios. Hasta ahora, apenas hay estudios, especialmente unos pocos estudios clínicos en humanos, que permitan demostrar claramente las propiedades antidepresivas del cannabinoide. He aquí un resumen de estudios interesantes:
El CBD parece ser capaz de ejercer un efecto
neurofarmacológico al influir en el sistema endocannabinoide, que interviene en diversos procesos del organismo (por ejemplo, la sensación de dolor y las emociones). En un estudio, los investigadores probaron el tratamiento a largo plazo con CBD en ratas y concluyeron que el CBD podría tener un efecto ansiolítico y antidepresivo, pero esto debe ser confirmado por otros estudios.
En otro estudio, los investigadores examinaron el efecto del CBD en ratones deprimidos. Esto demostró un efecto similar al de los antidepresivos. Los investigadores lo atribuyeron al hecho de que el CBD podría ser capaz de bloquear el receptor 5-HT1A en el cerebro.
En otro modelo de ratón, los investigadores demostraron que el CBD podía aliviar el comportamiento depresivo al modular ciertas áreas del cerebro responsables de las emociones.

¿Cuál es la diferencia entre el CBD medicinal y el aceite de CBD?

Cuando se trata de los temas del cannabis, el cáñamo, el CBD medicinal y los productos de CBD de libre acceso, la confusión y los malentendidos se producen una y otra vez. Por lo tanto, conviene volver a explicar brevemente las diferencias:


Cannabis es el término latino para el cáñamo. Sin embargo, se ha aceptado que el cannabis se refiere a las variedades ricas en THC que tienen fines recreativos o medicinales. El cáñamo, en cambio, es el cáñamo comercial, que apenas contiene THC y con el que se elaboran productos de CBD que se pueden adquirir libremente.

El CBD medicinal se extrae del cannabis y sólo está disponible con receta médica. En los estudios, los investigadores también utilizan CBD de grado farmacéutico o una forma sintética en dosis muy elevadas que no se pueden conseguir con los productos de CBD disponibles libremente.
No es posible trasladar los resultados del estudio a los productos de CBD. Esto se debe a que los productos de CBD no tienen una calidad farmacéutica y estandarizada. Dependiendo de los métodos que utilicen los fabricantes, la calidad puede variar considerablemente.

Aceite de CBD contra la depresión

Todos los aceites de CBD de ALPINOLS son de alta calidad porque provienen de nuestro propio cultivo de cáñamo y se utiliza el suave proceso de extracción de CO2 para extraer el CBD. Sin embargo, el aceite de CBD no es una alternativa a la psicoterapia y al tratamiento farmacológico. Tampoco es posible curar la depresión con aceite de CBD.

De los informes de la experiencia se sabe que el aceite de CBD puede tener una influencia positiva en el bienestar general. En este sentido, podría utilizarse para un estado de ánimo depresivo leve.

Las personas que sufren de depresión, toman antidepresivos y están pensando en probar el aceite de CBD deben, en cualquier caso, consultar a su médico antes de tomarlo. El CBD y los antidepresivos pueden interactuar entre sí.

PREGUNTAS FRECUENTES

¿Qué ayuda inmediatamente contra la depresión?


La depresión es una enfermedad mental grave y no puede compararse con fases de la vida en las que se dan síntomas similares durante un breve periodo de tiempo. Si alguien teme estar sufriendo una depresión grave, debe ponerse inmediatamente en contacto con su médico de cabecera, con un ambulatorio psiquiátrico de un hospital o con una clínica especializada en ello.

¿Cómo puedo salir de la depresión?

Por lo general, no es posible que los pacientes se liberen de la depresión. Lo más importante es buscar tratamiento psicoterapéutico. Además, existen diversas medidas de autoayuda, como una rutina diaria regular, ejercicio y deporte, así como la participación en un grupo de autoayuda.

¿Cuál es la mejor terapia para la depresión?

La psicoterapia psicológica profunda o la terapia cognitivo-conductual son los métodos más utilizados y tienen mucho éxito. El requisito previo para ello es que los pacientes se impliquen y cooperen. La farmacoterapia, por ejemplo con antidepresivos, se utiliza como mucho como apoyo.

¿Se puede curar la depresión?
En principio, es posible conseguir una mejora de los síntomas con las psicoterapias adecuadas. Sin embargo, los pacientes deben ser pacientes. Cuanto antes se trate la depresión, mayores serán las posibilidades de recuperación. Sin embargo, los pacientes siempre corren el riesgo de recaer.